
‘Hamnet’ abre con imágenes características del cine de Chloé Zhao, contemplativas, calladas y evocativas de la paz presente en la naturaleza. Antes de presentar a los protagonistas de esta historia, Zhao se preocupa porque el público esté consciente del escenario en que ellos habitan, pues es este contexto el que puede manipular con mayor control como autora. De esta manera, la directora de ‘Nomadland’ construye una visión propia de la historia de amor de Agnes y William Shakespeare.
Más allá de existir dentro de una verdad histórica, ‘Hamnet’ se centra más en la ficción y la perspectiva de su protagonista absoluta, Agnes (Jessie Buckley), quien siente una afinidad hacia la naturaleza que sirve como el marco de la historia. Desde su primera aparición dentro de las raíces de un árbol hasta la conexión que siente con el bosque alrededor de la aldea en la que vive, Agnes es presentada como una figura férica, más parecida a un hada presente en las obras de Shakespeare que a una persona común. Es a través de sus ojos que vemos el mundo de la película, el mundo de Zhao, una visión y un ideal de la vida más enfocados en la naturaleza que en la humanidad que vive alrededor de ella.

En contraste, cuando observamos a William Shakespeare (Paul Mescal), vemos el mundo reflejado a través de las personas y el impacto que estas tienen en su vida. Más allá de enfocarse en el cómo el autor o la figura histórica que representa, ‘Hamnet’ se centra en el personaje como un hombre, como un hijo, como un esposo. La idea de que este William Shakespeare sea uno de los autores más venerados de su tiempo no resulta relevante por la mayor parte del filme; apenas se hacen referencias a sus obras a lo largo de la película, lo que hace de esta iteración del Bardo de Avon sea tan interesante, libre de cualquier restricción histórica.
Juntos, Zhao, Buckley y Mescal conforman una visión única de este romance: la unión entre dos mundos y personalidades que se complementan y que sacan lo mejor del otro.
Agnes es una mujer moderna para su época, alguien que se vale por su cuenta y posee una autoridad marcada por una melancolía profunda, íntimamente relacionada con su naturaleza. Buckley logra presentar este fuego interno en el personaje de una forma magnífica, su espíritu libre presente en cada momento y reflejado en su rostro. En cada mirada de temor, alegría, duelo, curiosidad y tristeza, la actriz de ‘Ella hablan’ representa todo el espectro de las emociones humanas, expresiones que fluyen como el agua, cambian como el viento y florecen como las semillas en la tierra. Es un acto de magia ver lo que la actriz irlandesa logra con el tiempo que tiene en pantalla al traer a la vida a este personaje tan multifacético y melancólico.
En contraste, Mescal ofrece un papel más reservado, pero con una resonancia emocional tan impactante como la de Buckley. Agnes es más libre en sus espacios, atormentada únicamente por la desconexión entre ella y la naturaleza una vez empieza su matrimonio, mientras que William se siente oprimido por su propia existencia: un artista torturado cuyo único alivio se encuentra en compartir el espacio con su familia.

No sorprende, entonces, ver la intimidad que ambos comparten cuando son los únicos en pantalla. Zhao, con la ayuda de Łukasz Żal, director de fotografía, pone al espectador en medio de este amor inmaterial. Como espectadores, tenemos asientos en primera fila para apreciar su conexión de una manera que solo la directora de ‘Eternos’ podría lograr, demostrando una voz autoral mucho más desarrollada y presente que en trabajos anteriores.
‘Hamnet’ es un filme que solamente podría ser hecho por su directora. Es difícil imaginar esta película funcionando sin la mano de Zhao: su interés por la naturaleza y la relación del ser humano con ella, sus planos cercanos tan íntimos, y su exploración del tiempo como un elemento que fluye y se escapa de las manos de sus protagonistas. El tacto con el que Zhao trata al romance principal del filme, la razón de ser de esta historia, es tal que resulta imposible no dejarse envolver por el mundo creado por Agnes y William.
Lamentablemente, la construcción de este mundo y la magia que lo rodea se desmoronan ante el peso de la verdad histórica. A pesar de mantenerse a raya con la identidad artística de Shakespeare, la película se ve obligada a acudir a una representación de la realidad que marca un punto de quiebre para la ficción maravillosa y férica que Zhao construyó durante gran parte del metraje. Esto ocurre debido a un pequeño desliz: la historia termina por enfocarse en el mundo material y teatral de William Shakespeare, un aspecto que había sido ignorado por la película, cuya ausencia termina por debilitar el clímax emocional al encerrar a los personajes en este marco tan limitante para su historia sin fronteras.
A pesar de esto, ‘Hamnet’ sigue siendo un tour de force por parte de sus actores principales y su directora. Buckley y Mescal forman un dúo magnífico, encarnando personajes atravesados por la melancolía y la incomprensión social; una pareja cuya unión da forma a un romance que va más allá del plano físico. Chloé Zhao construye este mundo tan maravilloso, lleno de magia y naturaleza mística, hasta su punto máximo. A pesar de trastabillar en su tramo final, ‘Hamnet’ sigue siendo una excelente exploración de este romance espiritual: un amor sin barreras que saca lo mejor de cada individuo, su lado más humano, y que sostiene a ambos incluso a través de las tragedias más dolorosas.
Calificación final: 



La nominada a 8 premios Oscar, ‘Hamnet’ llegará a los cines de México el próximo 29 de enero, cortesía de Universal Pictures México.
