
Actualmente, ser fan de una franquicia cinematográfica o televisiva puede ser un arma de doble filo: puede salir muy bien y dejar satisfechos tanto a los fanáticos como a los espectadores casuales, o puede salir mal y provocar que ambos bandos del público se unan en una revuelta que termina por “funar” a la película o serie en cuestión. En el caso de ‘El Caballero de los Siete Reinos‘, HBO puede respirar tranquilo. Tras una segunda temporada de inconformidad por parte de la fanaticada de Westeros con ‘House of the Dragon‘, el primer spin-off de ‘Game of Thrones‘, este nuevo spin-off protagonizado por Dunk y Egg cargaba con la responsabilidad de darle un giro de 180° a la franquicia y devolverle una frescura similar a la que ‘The Mandalorian‘ le aportó a Star Wars en su añorada primera temporada de 2019. Pero la pregunta es inevitable: ¿realmente lo logran?
Desarrollada por Ira Parker (Rogue, Better Things) y George R. R. Martin, ‘El Caballero de los Siete Reinos‘ se sitúa 72 años después de La Danza de los Dragones y casi un siglo antes de la serie madre de la franquicia. Aquí seguimos a Duncan (Peter Claffey), un joven escudero que, tras la muerte de su señor, Ser Arlan de Pennytree (Danny Webb), decide partir rumbo al torneo de Ashford para demostrar su valía como caballero errante. En el camino conoce a un muchacho apodado “Egg” (Dexter Sol Ansell), un encuentro que cambiará su vida para siempre. Basta con ver los primeros cinco minutos —hasta el título inicial— para que el tono de la serie quede claro: una propuesta más cercana a la comedia negra de ‘Slow Horses‘ que al melodrama de telenovela mexicana que ha caracterizado a ‘House of the Dragon‘.

Con un formato de seis episodios, ninguno superior a los 40 minutos, la serie no pierde tiempo en elementos irrelevantes y, en cambio, trata de estructurar cada capítulo alrededor de un punto específico para el espectador, sin descuidar nunca el eje central: la relación entre sus dos protagonistas. El primer episodios nos adentramos en conocer a Dunk, un caballero errante que encaja en el arquetipo del “gigante bonachón”: alto, físicamente imponente y profundamente humano. Su vida errante junto a Ser Arlan de Pennytree, recorriendo Westeros sin echar raíces, lo volvió socialmente torpe, pero también le permitió asimilar los ideales de la caballería con mayor pureza que muchos de quienes nacieron dentro de ella.
Dunk posee una moral firme y casi ingenua, que contrasta de forma frontal con los caballeros de sangre azul que dominan su entorno, y Peter Claffey logra encarnar esa dualidad con una naturalidad notable. En el siguiente episodios, la atención se desplaza hacia Egg, un joven sin pelos en la lengua que, en el trato directo, demuestra más experiencia y un entendimiento del mundo en el que vive mejor que lo poseen muchos adultos a su alrededor. Está insolencia convive con un profundo respeto —y una conciencia muy clara— del estatus y la rígida escalera social que rige Westeros. Una contradicción que podría definirse como la reencarnación de un viejo lobo de mar en el cuerpo de un niño, cortesía de un carismático y completamente entregado Dexter Sol Ansell.
Es en el tercer episodio donde la serie puede decirse que rompe de manera definitiva la base de ambos personajes: el ideal del caballero en Dunk y el aura de misterio que rodea a Egg, obligándolos a mostrar su verdadero rostro frente al otro. A lo largo del puente narrativo entre los episodios uno, dos y el inicio del tres, queda claro que la dinámica entre ambos funciona como un constante estira y afloja, con Dunk enfrentándose a sus propios demonios internos mientras Egg, desde una experiencia que parece impropia para su edad, guía a su caballero hacia el camino correcto. Sin embargo, un breve enamoramiento y la aparición de un Targaryen empujan a Dunk a salir de las sombras y asumir su condición de héroe imperfecto en el cierre del episodio.

Dunk demuestra su valía ante el pueblo de Ashford, mientras Egg deja entrever la realidad detrás de su pequeña máscara, un momento clave que, paradójicamente, desemboca en el punto más débil de esta primera parte: un cliffhanger funcional, pero poco memorable.
Eso no significa, que dicho giro y en general la serie carezca de emoción. De hecho, es muy probable que resulte especialmente estimulante para quienes no han leído las novelas o para aquellos que conocen el universo de Westeros únicamente a través de sus adaptaciones televisivas. En sus episodios finales, ‘El Caballero de los 7 Reinos‘ recupera algunos de los matices que durante años hicieron de ‘Game Of Thrones‘ un fenómeno: batallas, sangre y muerte, pero siempre al servicio del personaje. Los capítulos quinto y sexto, en particular, terminan por convertir al mito en leyenda. Ser Duncan el Alto asume con firmeza sus ideales y pone en práctica todo lo que alguna vez le enseño Ser Arlan de Pennytree, no solo para honrar su legado, sino para finalmente superarlo y seguir adelante.
El elenco secundario cumple con solvencia cuando la historia lo requiere, aportando en el desarrollo de Dunk y Egg. Finn Bennett construye a un Aerion Targaryen deliberadamente arrogante como lo plantea George R.R. Martin en la novela, alguien que desde su primera interacción con Dunk está diseñado para caer mal, y lo consigue. Daniel Ings, como Lyonel Baratheon, se roba cada escena en la que aparece, ya sea por su carisma o diálogos divertidos. Sam Spruell encuentra en Maekar Targaryen su momento más contundente en la segunda mitad de la temporada y quizá en la segunda temporada también, mientras que Shaun Thomas, como Raymun Fossoway, alcanza un desenlace que puede leerse como feliz o trágico, según la perspectiva del espectador. Mención aparte para Danny Webb como Ser Arlan de Pennytree, quien, junto a un personaje no anunciado, protagoniza una sección del mejor episodio de la serie: el quinto.
Así que, en pocas y sencillas palabras, y respondiendo a la pregunta inicial: ¿El Caballero de los Siete Reinos cumple? La respuesta corta es sí. Se trata de un spin-off refrescante para una franquicia que comenzaba a caer en los vicios del streaming, una serie sencilla, ligera y breve, pero no por ello barata ni superficial. ‘El Caballero de los Siete Reinos‘ confirma que, cuando se priorizan los personajes por encima del espectáculo, Westeros todavía tiene mucho que ofrecer. Y también deja claro que George R. R. Martin, junto con HBO y Warner Bros, aún cuenta con un potencial casi ilimitado para seguir explorando los muchos años, rincones e historias que quedan por contar en este universo.
Calificación final: 



‘El Caballero de los 7 Reinos‘ llega a HBO y HBO Max con su primer episodio el próximo 18 de enero a las 9:00 pm (México).
